Cómo cultivar un loto: la guía completa, del rizoma a la primera flor

Los lotos son las estrellas de un jardín con agua. Tenerlos de la mejor manera nos va a dar plantas fuertes, vigorosas y llenas de flores. Esta es la guía que usamos nosotros, escrita a partir de lo que aprendimos cultivándolos: no es teoría de internet, es lo que hacemos cada temporada en el cultivo.
Si llegaste hasta acá y todavía no lo sabías: sí, los lotos son plantas acuáticas. Se plantan en contenedores con tierra y agua. Y el lugar donde los plantemos va a determinar cómo crecen.
Existen lotos enanos, medianos y gigantes que superan los dos metros de altura. Entender cuánto crece el tuyo es lo primero, porque de eso depende todo lo demás.
1. El sustrato: tierra limpia, nunca abonada
Es quizás el principal pilar para que el loto desarrolle bien. Necesitamos un sustrato libre de materia orgánica: tierra limpia, sin abono. Las bolsas de tierra preparada que se compran en viveros y casas de jardinería NO sirven para plantas acuáticas, y esto vale para todas.
El motivo es concreto: esos sustratos traen mucha materia orgánica que, al mojarse, entra en descomposición. Eso vuelve el agua ácida y quema la planta.
La prueba es simple: mojá un puñado de tierra. Si forma barro, es la correcta. Puede ser arcillosa, o la tierra colorada del norte del país. Lo ideal es que esté bien suelta, sin terrones grandes y duros: con una pala se desarma fácil.
2. El contenedor: grande y sin esquinas rectas
El rizoma del loto se extiende por el sustrato formando grandes redes de matas. Por eso el contenedor no puede tener esquinas rectas: el tallo se encuentra la esquina y detiene su crecimiento. Siempre macetas redondas, ovaladas o sin esquinas.

El loto no es delicado con la maceta que usemos, siempre que se adapte a sus necesidades. Sirve una paila de cemento, un tacho antiguo, un tanque de agua, un fuentón de los de lavar la ropa: funcionan increíble. Lo que importa son las medidas.
- Altura: mínimo 20 cm de tierra, mejor 30, más unos 10 cm de agua encima.
- Diámetro: cuanto más ancha, mejor. Si la maceta es chica, el loto va a desarrollar muy poco y lo más probable es que no dé flores.
Mientras más espacio, mejor. Un loto con lugar para crecer expresa mejor sus características: si es mediano y floribundo, va a llegar a su buen tamaño y va a dar una buena floración. Sea enano o gigante, más espacio significa más crecimiento y más flores.
3. El sol, y la excepción que casi nadie te cuenta
A los lotos les encanta el sol. En la naturaleza crecen en lagunas, donde no reciben sombra de otras plantas. Así que buscamos un lugar con sol en primavera y verano: cuanto más, mejor. Pero acá hay una excepción importante.
En Argentina hay lugares donde el verano pasa fácilmente los 40 °C. Un loto en maceta a pleno sol se puede quemar: el agua del contenedor se calienta demasiado y cocina la planta.
¿Qué se puede hacer? Hay dos soluciones. Una es enterrar el contenedor en el suelo: hacemos un pozo donde entre bien la maceta y la colocamos ahí. Así la planta recibe sol solo desde arriba, y con la sombra de sus propias hojas el agua mantiene una temperatura agradable. La otra es ubicar la maceta donde reciba sol hasta el mediodía, dejándola a la sombra en las horas más fuertes.
Si tenés un estanque, podés poner la maceta del loto dentro del agua para que forme parte del ecosistema. Como regla: no más de 10 o 15 cm de agua por encima de la tierra.
Cómo se planta el rizoma
Recibiste tu rizoma y hay que plantarlo. Es simple, pero hay que hacerlo bien. El rizoma se ubica acostado, en horizontal, y se entierra apenas, con mucho cuidado porque son muy frágiles.


Se entierra suavemente y solo lo suficiente para que no flote. Con eso ya está: el loto listo para crecer.
Lotos en maceta: la solución económica
Encontrar la maceta adecuada es primordial, y en Argentina la variedad que se consigue entre precio y calidad es limitada. Nosotros solemos recomendar los tachos azules de 200 litros, de los que venden en casas de productos de limpieza. Si los cortás al medio tenés dos macetones de 100 litros cada uno, ideales para plantar un loto.


Cómo los cultivamos nosotros: el cantero
Un loto se puede cultivar de muchas formas, pero a nuestro parecer esta es la mejor. En Aqua Garden cada variedad está plantada dentro de un cantero para lotos. No es muy distinto del cultivo en maceta: simplemente les damos mucho más espacio para que desarrollen, den abundantes flores y hojas grandes.

Una vez listo el pozo le ponemos geotextil, una tela gruesa que aísla la lona que va encima y evita que se pinche con el suelo. Si no tenés, sirve una sábana vieja, bolsas, cualquier material suave que proteja la lona.


Dato: las primeras hojas de un loto flotan. Hasta que la planta no crezca lo suficiente para tener fuerza y levantarlas, van a quedar sobre el agua. Es normal.
Cuándo y cómo fertilizar
Cuando el loto saca su primera hoja aérea, es hora de fertilizarlo. Y acá hay una regla que no conviene romper.
La fertilización de un loto se hace solo con fertilizante para lotos. Si no tenés, no fertilices. Los fertilizantes que no son para plantas acuáticas están diseñados para funcionar fuera del agua: pueden quemar la planta, hacer que proliferen las algas e incluso matar a los peces del estanque.
El fertilizante va dentro de un bollito de papel enterrado en el barro. Ponemos una cuchara de fertilizante en una servilleta u hoja de diario, hacemos un bollito y lo enterramos unos 15 cm en el sustrato, tanteando que no esté la planta justo ahí. Así, cuando el loto se expanda por el cantero, va a encontrar el fertilizante a disposición.
- En un cantero grande como el nuestro: hasta 5 bollitos por mes.
- En una maceta más chica: de 2 a 3, cada mes o mes y medio.
Hay gente que abona sus lotos con desechos naturales, como heces de caballo, vaca o gallina, y cuenta que crecen espectacular. Lo que les digo es que tuvieron suerte: muchos, al usarlos, matan sus plantas por la cantidad de nitrógeno y materia orgánica que agregan. No fertilices con nada que no sea específico para tu planta.
El replante de agosto: el trabajo que define la temporada
Los lotos no llevan gran mantenimiento, pero hay un trabajo al año que hace toda la diferencia. Llega el otoño, las hojas amarillean y se secan: ahí las cortamos al ras del agua. El loto hay que mantenerlo con agua todo el año, aunque en invierno no tenga hojas.
En julio o agosto hacemos el replante. Sacamos el agua del contenedor y, con mucho cuidado, vamos retirando el barro. Vas a encontrar muchos tallos finos muertos: es normal, son estacionales, los produce el loto cuando está creciendo a full. Siguiendo con cuidado aparecen los rizomas que buscamos, más gorditos y llenos de puntas de crecimiento, iguales al que recibiste cuando compraste el tuyo.
Van a estar en el fondo del contenedor: el loto, a medida que crece, se va sumergiendo en el sustrato. Por eso sus primeras hojas flotan y las últimas del verano son aéreas. Si creció mucho, vas a tener muchos rizomas para hacer plantas nuevas. Cambiamos la tierra por sustrato limpio y volvemos a plantar igual que la primera vez.
El replante se hace sí o sí antes de la primavera, y no en cualquier época. Si lo hacés tarde, la planta ya está muy activa y no le gusta el cambio brusco. Y en otoño tampoco: recién se fue a descansar, no está activa para crecer, y con el invierno en camino lo más probable es que la pierdas.
La época ideal es julio o agosto para las provincias templadas: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Corrientes. Si estás más al sur, podés esperar a septiembre. ¿Y si no hacés el mantenimiento? Lo más probable es que la temporada siguiente saque hojas más chicas y pocas flores, o ninguna.
El agua: menos exigente de lo que pensás
Recibimos muchas consultas sobre el agua. Un loto crece bien con agua de canilla, y también con agua de lluvia: ninguna es mejor que la otra. Toleran muy bien el agua de pozo. Donde estamos nosotros el agua es muy salada, con muchos minerales y un pH de casi 9, y las plantas crecen espectacular. No son delicados con la calidad del agua, siempre que mantengas el mismo nivel todo el año.
Lo que no les gusta es el movimiento del agua. Crecen en lagunas donde el agua está quieta, así que si van en un estanque, mantenelos lejos de las cascadas y los chorros. No necesitan aireador ni bomba.
Larvas de mosquitos: qué hacer
Es normal que los mosquitos usen el agua quieta de tu loto para reproducirse, pero no hay de qué preocuparse: hay dos formas de evitar que proliferen.
- Peces: hay especies pequeñas devoradoras de larvas, incluso ornamentales, que se encargan de mantener limpio el estanque del loto.
- Azolla filiculoides: una flotante muy común en lagunas, con aspecto de helecho de agua. Modifica químicamente el agua de una forma que a los mosquitos no les gusta, y las larvas no prosperan. Es la que vas a ver en las fotos de nuestros canteros. Ojo: es muy invasiva, hay que tenerla a raya.
Sobre convivencia en general: el loto puede compartir espacio con otras plantas, pero con cuidado. Las flotantes como los repollitos y las lentejas de agua son invasivas: si el loto está en sus primeros estadios y le cubren toda la superficie, le roban luz y lo pueden asfixiar. Cuando ya tiene hojas aéreas, deja de ser un problema.
Paciencia: los lotos la enseñan
Cada loto crece a su ritmo. Algunos van acelerados y otros a paso lento pero firme. En octubre algunos ya tienen pimpollos y otros se dedican a sacar hojas antes de florecer. Vas a notar que cada hoja nueva es más grande que la anterior: eso significa que tu loto está madurando.

Y para entonces ya no es un solo rizoma como el que compraste: es una red de rizomas que el año siguiente vas a poder cosechar para hacer plantas nuevas.
Si llegaste hasta acá, gracias por leernos. Cualquier duda escribinos por WhatsApp: el asesoramiento es parte de lo que hacemos, antes y después de la compra.




