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Cómo cultivar iris louisiana: la guía completa, de la maceta a la floración

8 min de lecturaPor Iván Reisenauer
Cómo cultivar iris louisiana: la guía completa, de la maceta a la floración

Los iris louisiana, que muchos llaman lirios, son plantas originarias de los pantanos del sur de Estados Unidos. Por las condiciones donde habitan, son de lo más fácil de cultivar que vas a encontrar. Su follaje verde resalta en las épocas de frío, que es cuando más crecen, y en primavera regalan flores que llegan fácilmente al metro de altura. Con el tiempo forman matas, y una vez establecidas dan grandes cantidades de flores.

En Argentina se cultivan desde las zonas frías de Bariloche y la costa atlántica hasta el norte de Misiones. Así es: en todos los climas.

Dónde plantarlos

Les encanta el sol, pero toleran y florecen bien en media sombra: sol de mañana o sol de tarde. Con eso alcanza.

La tierra correcta

Buscamos tierra arcillosa, la que solemos tener en el jardín. ¿Cómo saber si es la adecuada? La prueba de siempre: si al mojarla hace barro, es la correcta. Se adaptan a distintos suelos, y en el norte del país la tierra colorada, rica en hierro, sirve perfecto.

Lo que no hay que usar es la tierra preparada, la clásica bolsa del vivero: trae mucha materia orgánica y en contacto con el agua se pudre, genera acidez y quema las raíces.

¿Maceta, cantero o estanque?

Estos lirios son muy versátiles y las tres opciones funcionan. Pero tengamos en cuenta algo importante: en la naturaleza crecen en zonas inundables, bordes de ríos y lagos. Van a agradecer la humedad.

Iris louisiana violeta oscuro floreciendo en una maceta de barro
En maceta sin drenaje. Siempre dejamos un margen para que al regar conserve un poco de humedad: unos 2 cm de agua por encima de la tierra.

Si van en maceta, elegila sin agujeros de drenaje, para que al regar conserve la humedad. Que sea redonda y de buen tamaño: estas plantas crecen rápido a lo ancho y de una chica se terminan saliendo.

Iris louisiana azules y bicolor plantados en tierra junto a otras plantas de jardín
Plantados en suelo, en composición con gramíneas. Quedan muy bellos, y sin necesidad de plantar con agua: con riegos abundantes alcanza.

Si los querés en el jardín, directamente en tierra, preveé riegos abundantes o plantalos en zonas donde haya mucha humedad. En la naturaleza también hay sequías, por eso se adaptan bien a la vida en suelo. Pero que quede claro: les encanta el agua.

Iris louisiana blancos y amarillos floreciendo al borde del estanque
En el estanque, como los cultivamos nosotros. La maceta va al ras del agua: así se simulan las condiciones naturales, con las raíces en la tierra dentro del agua.

En el estanque, la maceta va al ras del agua. No queremos que se ahoguen: solo que tengan barro húmedo. Por todo esto, para nosotros son las plantas por excelencia del jardín acuático.

El año del iris: cuándo crece y cuándo florece

Acá está la clave que casi nadie cuenta: los iris trabajan al revés de lo que uno espera. Empiezan su desarrollo a finales del verano, cuando renuevan el follaje. Se desarrollan fuertes en el frío, es decir durante el invierno. Y recién a fines del invierno estiran los tallos: ahí aparecen las varas florales.

Entender ese calendario cambia todo, porque te dice cuándo trabajar con ellos y cuándo dejarlos tranquilos.

El otoño es el momento de trabajar

El otoño es la mejor época para dividir las matas si querés hacer plantas nuevas, para renovar el sustrato y para fertilizar. Una vez ubicadas las plantas nuevas en su lugar, agregales un poco de fertilizante para plantas acuáticas: una cuchara generosa por planta, bien mezclada en el sustrato.

Si están en macetas, les viene muy bien que en otoño les cambies la tierra y fertilices, porque de un año al otro crecen tanto que desbordan la maceta. Replantarlos en otoño hace que crezcan fuertes durante el invierno y lleguen a la primavera en las mejores condiciones.

La floración

Durante los meses de primavera, según la zona en la que estés, comienzan a florecer. Cada planta en flor nos da alrededor de ocho flores.

Si alguna planta no florece, no te preocupes: esas florecen al año siguiente. Es normal y no significa que hayas hecho nada mal.

El verano: no hacer nada

Después de la floración, los iris descansan. En verano vas a notar que no crecen, o que sus hojas se ponen amarillentas. Es todo normal y no hay nada de qué preocuparse: en ese momento no se hace nada. Los dejamos así hasta el final del verano, que es cuando podemos volver a trabajar con ellos.

El dato que sorprende a todos

¿Sabías que la planta que florece después muere? Cumple su ciclo natural. Pero no te preocupes: es un proceso que demora algunos meses, y en el transcurso la planta ya generó nuevos retoños, que van a ser los que florezcan la temporada siguiente.

Así, todos los años: la mata se renueva completamente sola. Son increíbles.

Iris louisiana, el lirio de agua para todos: fácil de cultivar, resiste frío y calor, florece cada año

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